Lo ideal es usar el hilo dental antes del cepillado.
Aunque lo más importante es que lo uses al menos una vez al día (preferiblemente de noche), la ciencia y los expertos sugieren que el orden sí altera el resultado por varias razones clave:
Por qué usarlo antes es mejor
- Desaloja la placa: Al pasar el hilo primero, remueves los restos de comida y la placa bacteriana de los espacios donde el cepillo no llega.
- Mejor alcance del flúor: Una vez que el espacio interdental está libre de obstáculos, el flúor de tu pasta dental puede penetrar mejor entre los dientes durante el cepillado.
- Limpieza final: El cepillado posterior ayuda a «barrer» y eliminar por completo los residuos que el hilo dental acaba de soltar.
El veredicto científico
Un estudio publicado en el Journal of Periodontology confirmó que los pacientes que usaban el hilo dental primero tenían significativamente menos placa en la boca y una mayor retención de flúor en comparación con los que lo hacían al revés.
La rutina perfecta en 3 pasos:
- Seda o hilo dental: Para desincrustar lo que hay entre los dientes.
- Cepillado: Con pasta fluorada durante al menos 2 minutos.
- Enjuague bucal (opcional): Para eliminar las bacterias restantes y refrescar.